
Qué cosa tan seria somos los seres humanos, inconformes para todo tipo de situación. Si hace frío es porque te tiemblan las piernas, si hace calor es porque te derrites como el hielo. Si eres flaco es porque pareces un pitillo de malta, si eres gordo es porque ruedas en vez de caminar. Sí, somos inconformes, tanto que a veces dudamos de nuestros conocimientos y habilidades. Pero si lo miramos desde una perspectiva más amplia, diría que ser inconformes es totalmente valedero y que denota una gran preocupación por ser normalmente perfectos en un mundo totalmente desequilibrado.
Tan inconformes somos que de vez en cuando nos transformamos en un pequeño negocio del cual debemos realizar un inventario todos los días. Un inventario para la comida, para la ropa, para los amigos, para la salud (lo cual es sumamente importante) y hasta para la belleza externa. Fíjense, no todos los seres humanos somos iguales, hay quienes disfrutan de la maravilla de la genética, como hay gran parte que tiene que luchar por mantener una –digamos – esbelta figura. Tanto las mujeres como los hombres se vuelven inconformes, muy particularmente por su figura, ese deseo por tener un cuerpo a lo David Beckham (por los hombres) y a lo Britney Spears (por las mujeres), pone nuestro cerebro a funcionar de manera desquiciada, a tal grado de mandarnos órdenes de optar por todo tipo de dietas estrictas, rigurosos ejercicios y miles de cirugías.
Hace como 2 meses estuve en un tratamiento para bajar de peso, de los cuales bajé como unos 10 kilos, “woow” suena bien verdad, pero resulta que según los cálculos de masa corporal, logaritmos de grasa acumulada y raíz cuadrada de estatura, debo bajar 12 kilos más. DOCE KILOS MÁS, ven que hasta en eso se es inconforme. Pero bueno igual estoy siguiendo las respectivas instrucciones para seguir bajando hasta llegar a los famosos 12 kilos. Entre una buena y sana alimentación, combinada con una rutina de ejercicios, diría que en 2 meses más, estaré como dicen por ahí “papito mi rey”.
El gimnasio pues ahí lo estoy llevando, ustedes saben, primero los ejercicios cardiovasculares y luego el itinerario de las pesas para cada músculo. Imagínense ustedes, tener que trabajar músculo por músculo, definir cada pieza de tu cuerpo, eso realmente agota, pero imagino lo guapetón que quedaría de aquí a esos dos largos meses. Por ahora me concentro en las máquinas de “cardio” que según los expertos harán que baje rápidamente de peso.
Un día en el gimnasio, resteándome con las máquinas de “cardio”, otros individuos involucrados en el proceso de quemar calorías y aumentar masa corporal, hablaban sobre lo buenísima que estaba la novia del instructor de dicho gimnasio. Rápidamente caí en shock cuando escucho decir de boca de unos de los muchachos que ahí ejercitaba, que ciertamente la novia está buenísima, buenota y mamacita, pero ¿no vieron el cuerpo del instructor, lo marcado que está?, ¿le vieron la espalda y las piernas como las tiene formada?” Casi casi me quiero poner como él”.
De repente pensé, ¿soy yo, o es que de verdad el muchacho le hizo un escaneo completico al instructor?, y donde queda aquello de la masculinidad, será que este muchacho es del otro lado, sin ánimos de ser homofóbico, pero es que dejó tal reacción que seguidamente empecé a analizar la situación y me encontré que los hombres no sólo bucean a las mujeres sino a otros hombres también, ¿por qué?, porque sencillamente la inconformidad nos hace reaccionar de manera competitiva, y más aún cuando vemos a uno de nuestro género con tremendo hembrón.
Siempre estamos buscando la manera de perfeccionar nuestra propias condiciones, en este caso, buscar el cuerpo ideal, hace que entre hombres haya una competencia de cuerpos, si uno tiene la espalda como una lancha, yo la tengo que tener como un ferry, si el de al lado tiene el estómago lleno de cuadritos, yo tengo que tener un juego completo de dominó. Yo por ahora estoy tranquilito haciendo “cardio” en caminadoras, bicicletas y escaladoras.
Sí, ciertamente la inconformidad, hace que entre hombre se buceen, suena mal, pero la realidad es esa, siempre estamos buscando superar y desafiar nuestra propia genética con la de la otra persona. La reacción de este muchacho por la definida contextura del instructor, lo marcó de tal manera que ahora en vez de ir 2 veces a la semana, va todos los días a trabajar hombros, espalda y pecho. Prácticamente parece un robot computarizado, 5 repeticiones para espalda, 10 para hombros y 10 para pecho. Claro no se puede negar que su gran esfuerzo le ha valido cierta popularidad entre las chicas que también ejercitan en el gimnasio. Sigo de lo más normal en mi caminadora.
Pero como no imaginar encontrarnos con una Megan Fox caminando por la carretera y que nos aniquile con su devorador cuerpo ó soñemos que una Norkys Batista nos está abrazando con sus perfectas y poderosas razones hasta quedar inconsciente en su regazo. Imaginar estar con alguna de estas hermosas damas, nos vuelve inconformes con nuestro cuerpo y trabajarlo sería la manera perfecta de responder a nuestra demanda física para luego salir en la cacería segura de damiselas en peligro.
Y yo por los momentos sigo y sigo en la caminadora, en la bicicleta y en la escaladora, quemando no sé cuantas calorías por minuto, total, no me afecta tanto el tener un cuerpo perfecto, minado de músculos tonificados, eso sí, siempre cargo conmigo el modelo perfecto de inventario físico: 5 repeticiones de espalda, 5 de hombros, 5 de pecho y 50 de cepillado para ver si logro que me salga un poco de cabello en mi desafortunada calva.
Tan inconformes somos que de vez en cuando nos transformamos en un pequeño negocio del cual debemos realizar un inventario todos los días. Un inventario para la comida, para la ropa, para los amigos, para la salud (lo cual es sumamente importante) y hasta para la belleza externa. Fíjense, no todos los seres humanos somos iguales, hay quienes disfrutan de la maravilla de la genética, como hay gran parte que tiene que luchar por mantener una –digamos – esbelta figura. Tanto las mujeres como los hombres se vuelven inconformes, muy particularmente por su figura, ese deseo por tener un cuerpo a lo David Beckham (por los hombres) y a lo Britney Spears (por las mujeres), pone nuestro cerebro a funcionar de manera desquiciada, a tal grado de mandarnos órdenes de optar por todo tipo de dietas estrictas, rigurosos ejercicios y miles de cirugías.
Hace como 2 meses estuve en un tratamiento para bajar de peso, de los cuales bajé como unos 10 kilos, “woow” suena bien verdad, pero resulta que según los cálculos de masa corporal, logaritmos de grasa acumulada y raíz cuadrada de estatura, debo bajar 12 kilos más. DOCE KILOS MÁS, ven que hasta en eso se es inconforme. Pero bueno igual estoy siguiendo las respectivas instrucciones para seguir bajando hasta llegar a los famosos 12 kilos. Entre una buena y sana alimentación, combinada con una rutina de ejercicios, diría que en 2 meses más, estaré como dicen por ahí “papito mi rey”.
El gimnasio pues ahí lo estoy llevando, ustedes saben, primero los ejercicios cardiovasculares y luego el itinerario de las pesas para cada músculo. Imagínense ustedes, tener que trabajar músculo por músculo, definir cada pieza de tu cuerpo, eso realmente agota, pero imagino lo guapetón que quedaría de aquí a esos dos largos meses. Por ahora me concentro en las máquinas de “cardio” que según los expertos harán que baje rápidamente de peso.
Un día en el gimnasio, resteándome con las máquinas de “cardio”, otros individuos involucrados en el proceso de quemar calorías y aumentar masa corporal, hablaban sobre lo buenísima que estaba la novia del instructor de dicho gimnasio. Rápidamente caí en shock cuando escucho decir de boca de unos de los muchachos que ahí ejercitaba, que ciertamente la novia está buenísima, buenota y mamacita, pero ¿no vieron el cuerpo del instructor, lo marcado que está?, ¿le vieron la espalda y las piernas como las tiene formada?” Casi casi me quiero poner como él”.
De repente pensé, ¿soy yo, o es que de verdad el muchacho le hizo un escaneo completico al instructor?, y donde queda aquello de la masculinidad, será que este muchacho es del otro lado, sin ánimos de ser homofóbico, pero es que dejó tal reacción que seguidamente empecé a analizar la situación y me encontré que los hombres no sólo bucean a las mujeres sino a otros hombres también, ¿por qué?, porque sencillamente la inconformidad nos hace reaccionar de manera competitiva, y más aún cuando vemos a uno de nuestro género con tremendo hembrón.
Siempre estamos buscando la manera de perfeccionar nuestra propias condiciones, en este caso, buscar el cuerpo ideal, hace que entre hombres haya una competencia de cuerpos, si uno tiene la espalda como una lancha, yo la tengo que tener como un ferry, si el de al lado tiene el estómago lleno de cuadritos, yo tengo que tener un juego completo de dominó. Yo por ahora estoy tranquilito haciendo “cardio” en caminadoras, bicicletas y escaladoras.
Sí, ciertamente la inconformidad, hace que entre hombre se buceen, suena mal, pero la realidad es esa, siempre estamos buscando superar y desafiar nuestra propia genética con la de la otra persona. La reacción de este muchacho por la definida contextura del instructor, lo marcó de tal manera que ahora en vez de ir 2 veces a la semana, va todos los días a trabajar hombros, espalda y pecho. Prácticamente parece un robot computarizado, 5 repeticiones para espalda, 10 para hombros y 10 para pecho. Claro no se puede negar que su gran esfuerzo le ha valido cierta popularidad entre las chicas que también ejercitan en el gimnasio. Sigo de lo más normal en mi caminadora.
Pero como no imaginar encontrarnos con una Megan Fox caminando por la carretera y que nos aniquile con su devorador cuerpo ó soñemos que una Norkys Batista nos está abrazando con sus perfectas y poderosas razones hasta quedar inconsciente en su regazo. Imaginar estar con alguna de estas hermosas damas, nos vuelve inconformes con nuestro cuerpo y trabajarlo sería la manera perfecta de responder a nuestra demanda física para luego salir en la cacería segura de damiselas en peligro.
Y yo por los momentos sigo y sigo en la caminadora, en la bicicleta y en la escaladora, quemando no sé cuantas calorías por minuto, total, no me afecta tanto el tener un cuerpo perfecto, minado de músculos tonificados, eso sí, siempre cargo conmigo el modelo perfecto de inventario físico: 5 repeticiones de espalda, 5 de hombros, 5 de pecho y 50 de cepillado para ver si logro que me salga un poco de cabello en mi desafortunada calva.
Usted la pegó completica mi estimado amigo y colega, somos inconformes, hasta el punto de ver quíén es más inconforme que el otro. La inconformidad nos hace a veces estresarnos por conseguir lo que creemos debe ser, pero la conformidad muchas veces nos lleva a la mediocridad. O sea palo porque bogas y palo porque no bogas. Qué inconformidad.
ResponderEliminarExcelente post Eduardo.