martes, 26 de julio de 2011

La comida que nos une!




No soy Chef, ni hago inventos culinarios porque en vez de hacer una gracia termino haciendo una morisqueta. Por supuesto, soy el rey de de las pastas y todas sus variedades: boloñesa, carbonara y al ajillo. Que si me gusta comer? Pues sí, me encanta comer, comer platos sabrosos, con una buena sazón y una buena pinta que después de degustarlo no se me olvide nunca.
Hago mención a lo sabroso que es comer porque en estos días leía un artículo en una revista reconocida sobre un atleta y modelo llamado Ivan Scannel que expresaba su admiración por la comida, pese a que siempre tiene que estar a dieta por las exigencias de su trabajo. Exactamente decía que “la comida era la base alrededor de la cual se reunían, construían y mantenían unidas a las familias, las amistades y las comunidades”.
Qué manera tan acertada de definir el concepto de la comida, siendo una de las acciones más importantes que el ser humano aún no ha olvidado y que por eso es motivo para darle curso a este fiel teclado.
Comer no sólo se refiere al hecho masticar e ingerir los alimentos, es una forma de comunicación e interrelación, es ese momento tan especial que une a toda la familia y que da pie para relatar historias, anécdotas y un sinfín de cuentos que giran precisamente en torno a esa majestuosidad de platillo, lleno de color y aroma indescifrable.
Por ejemplo, en mi casa nunca falta una reunión familiar en donde la comida no deje de ser la protagonista, sea un buen desayuno, un suculento almuerzo o una ligera cena. La mano mágica de mi madre es la que hace posible que una receta sencilla parezca un platillo digno de ser reseñada en las mejores revistas culinarias. Por supuesto que en esas reuniones nunca falta la persona que pida a gritos la receta y elaboración de esa maravilla de comida, pero ojo, es preciso recordar que así hagas una receta siguiendo los mismos pasos del artífice, jamás tendrá ese sabor que con tanto amor salen de esas manos llenas de historia adobadas.
Es que comer es toda una sabrosura, tan sabroso como un buen dulce de chismes maritales, una propuesta de matrimonio entre delicados bocadillos o una jugosa propuesta laboral celebrada entre copas y un buen churrasco de emociones.
Si, la comida es ese compinche ideal – de aderezos y especias – en el que ponemos toda nuestra confianza a la hora de drenar las más intensas emociones, ejemplo claro, la recordada película Como Agua para Chocolate, historia de Tita, una joven que por tradición familiar se le niega la oportunidad de amar, por lo que se refugia en la gastronomía para crear nexos de unión familiar y que usa como medio de expresión sentimental a través de platos exquisitos y emotivos. La importancia de la comida como elemento unificador, también es relatada en programas como Brothers and Sisters, una serie que refleja la conexión familiar a través de grandes banquetes en donde cada uno de sus personajes hace catarsis de sus problemas y conflictos.
Hoy y a pesar del vertiginoso ritmo laboral, no se ha perdido esa tradición de congregar a las familias a través de la comida, algunos no les queda más remedio que esperar las festividades para degustar ricos platillos y disfrutar de una buena sesión familiar llena de bebidas y dulces caseros que siempre alegran el espíritu y el paladar. Yo, particularmente no espero mucho para disfrutar de ricas comidas y melódicas historias familiares, total, siempre tengo el día Lunes para empezar la dieta, que viva la comida!

domingo, 27 de febrero de 2011

Vendiendo Cotidianidad







Woow, tenía mucho tiempo sin escribir, tiempo sin dedicarle tiempo a la inspiración, a alimentar la mente y por supuesto, tiempo sin ofrecerles a ustedes, los lectores, un pedazo de lo que realmente significa escribir historias que nos identifican con nuestra cotidianidad.
Desde hace un tiempo había dejado de escribir, miles de razones que no vale la pena señalar, pero estoy de vuelta y lo hago porque sentí la necesidad de contar como un trabajo – que nunca me llamó la atención – me envolvió entre tanta teoría, procedimientos y agilidad verbal.
Primero que todo, debo ser sincero, nunca me ha gustado el trabajo de vendedor, esa responsabilidad que amerita salir a recorrer calles infinitas y ajetreadas, sólo para conseguir vender un procedimiento, una idea, un producto. Para mi vender significa estar preparado para encontrar miles de reacciones, a favor y en contra. Significa armarse de paciencia para procesar lo que nunca me ha gustado escuchar – bueno lo que nunca nos ha gustado escuchar – la palabra No.
Miles de veces, escuchamos cuando nos dicen No y entramos en un estado negativo que rápidamente nos parece que así se moverá el resto del día. Siempre me negué a trabajar como vendedor, pues la mayoría del tiempo uno mismo rechaza la postura de quien nos está ofreciendo y vendiendo un producto sin pensar que ese rotundo No, podría afectar el sistema económico de ese vendedor que con tanta paciencia y dedicación se nos acerca para exponernos sus ideales.
Pues sí, repentinamente llegué a formar parte de esa bolsa de trabajo que sale a la calle todos los días para vender una idea preconcebida, luchando contra docenas de No y algunas veces felicitándonos por lograr el objetivo, vender.
Viéndolo desde otro punto de vista, desde que el mundo es mundo, siempre hemos estado involucrados en las ventas, desde que nacemos, vendemos un ideal, un prototipo que con el pasar de los años va adquiriendo forma, física y mentalmente. Vendemos sonrisas tipo comercial de televisión cuando queremos algo en particular. Vendemos estados de ánimos cuando queremos estar solos ó acompañados.
Hasta cuando escribimos, vendemos una idea y un concepto. Cuando escribimos dejamos drenar un sinfín de imágenes mentales y nuestro sistema de creencias y valores se van transformando en un producto que pronto será sometido a un proceso de ventas, que luego será rechazado o aprobado. Vender es todo un arte, y diariamente vendemos nuestra cotidianidad cuando involucramos antecedentes históricos, anécdotas y pensamientos, cuando agotamos todas las herramientas (risas, miradas y gestos).
En las ventas, se realiza un plan de trabajo, que nos permite fijar esos objetivos que queremos alcanzar, se establecen rutas diarias por zonas, para lograr cubrir una importante cantidad de clientes y se elaboran propuestas para captar nuevos potenciales. En la cotidianidad, nos trazamos un plan de vida para conseguir esa meta que tanto soñamos, creamos una ruta habitual que viene acompañado de familiares, amigos y compañeros de trabajo claves, personajes que cada día nos van enseñando el significado de esa vida que queremos lograr.
Tanto en las ventas como en la vida, hay fallas y recompensas. En ventas, una falla puede crear ciertos riesgos monetarios que pueden afectar a la empresa y al bolsillo de quien ha sudado para lograr cubrir ciertas cuotas, destacando que siempre hay una posible solución. En la vida hay fallas amorosas, personales y profesionales, de las cuales siempre se van tejiendo experiencias que se transforman en un importante aprendizaje para que en un futuro no tropezar con la misma piedra.
La verdad es que vender resulta tedioso, pero también gratificante, cada día esas calles que nos parecen odiosas, nos enseña nuevas formas de acercamiento hacia un cliente, nos brinda un panorama de cómo debemos actuar ante posibles negativas. Vender nos ayuda a ser empáticos y descubrir las necesidades de nuestros consumidores. Créanlo ó no, el oficio de vender puede resultar atractivamente económico y satisfactorio, cuando vemos esas caras de felicidad de gente que compran ese producto tan anhelado, y cuando pensamos en esos fieles lectores que se regocijan con buenas historias condimentadas de realismo y cotidianidad, de la cual siempre estaremos vendiendo como pan caliente.
Ahora me dispongo a crear mi plan de trabajo, cuidence.

martes, 4 de mayo de 2010

El Montecristo de las Telenovelas


Mucho se ha dicho –quienes tuvieron el placer de leerla y luego ver su adaptación en el cine – que el Conde de Montecristo ha sido y será una de las novelas más espectaculares de todos los tiempos, concebida por el dramaturgo Alejandro Dumas. Se destacó por presentar temas como la justicia, la venganza, la piedad y el perdón. Poco después surgieron versiones inspiradas en elementos dramáticos de la afamada novela, dejando buenos recuerdos.

El auge de las telenovelas en Venezuela trajo consigo grandes producciones basadas en la emblemática obra El Conde de Montecristo. Según cuentan mis padres y demás personas ya entradas en edad, una de ellas fue la espectacular telenovela “La Dueña”, obra original de José Ignacio Cabrujas y Julio César Mármol, transmitida en el año 1984.

La historia logró impactar por su trama y sus personajes. Quienes recuerdan la transformación de Adriana Rigores como Ximena Sáenz, aclaran que fue una de las mejores interpretaciones realizadas por Amanda Gutiérrez. Todo el mundo estuvo al tanto de lo que acontecía en cada capítulo, eran diálogos perfectos y actuaciones impecables.

La temática era controversial, ambientada en el gobierno de Juan Vicente Gómez. Adriana Rigores era una huérfana cuyo padre le hereda una gran fortuna, de la que fue despojada por su madrastra y su familia, haciéndola pasar por loca e internándola en un manicomio. Después de 6 años, Adriana planificaría una venganza perfecta en contra de los que le hicieron daño, haciendo justicia por los terribles años vividos en el manicomio, dándole a cada enemigo su merecida sentencia.

Drama rosa moderno
Con el pasar de los años, las televisoras emprendieron vuelo hacia producciones que estuviesen cargadas de elementos emocionales intensos como la venganza, el cambio de piel (transformación física), la rabia y el orgullo.

Surgieron novelas embalsamadas por ese toque “montecristezco” que brindaron gran entretenimiento a un vasto público, mencionando algunas como El Desprecio, Reina de Corazones, entre otras. La recordada Por estas Calles, fue una novela de conciencia social pero tuvo su vengador anónimo y otras como la mexicana Marimar, cuya protagonista pasó de ser pobre a millonaria resentida, orgullosa y vengativa.
Hoy en día, estas producciones televisivas muy populares en Latinoamérica, han tomado un rumbo despreocupado, en un intento de ser más creativas y más libres, deteriorando la calidad del drama y de sus actores también. La proliferación de novelas “acartonadas” dirigidas por empresas independientes y las muy populares “mayameras”, han hecho que el término drama sea algo superficial y vacío (disculpando a los que les gustan las novelas de talento internacional, escenificadas en la tropical ciudad estadounidense).

En este sentido no pretendo destruir a los profesionales que realizan el arduo trabajo de producir novelas, ni muchos menos a los que tienen la misión de entretener y atrapar con sus actuaciones. Intento aclarar que hoy en día estas obras audiovisuales parecieran haber perdido ese norte dramático, exquisito y con carácter que consumía al espectador y los hacían fanáticos aferrados a un actor, a un personaje o simplemente a una historia.

Considero que deberían escribirse tramas innovadoras, abiertas a todo tipo de escenarios, creando conciencia sobre temas sociales muchos más complejos. Se necesitan novelas con diálogos más frescos, lenguaje más coloquial sin llegar a lo vulgar, se necesitan personajes que se identifiquen con el público sin ser sobreactuados. Y en este aspecto, creo que la batalla pareciera ganarla Colombia con sus producciones ingeniosas, atrevidas y espontáneas.
Venezuela cuenta con un talento insuperable y hoy por hoy se debería rescatar esa nobleza perdida de sus telenovelas, pues el drama rosa pasó a ser un tema político y aburrido. No con esto digo que la infinita protagonista debería sufrir largo y tendido y llorar hasta arrugarse.

Pienso que hay que considerar nuevamente hacer novelas rosas creativas, con sentido común, con un Montecristo más relajado sin perder su esencia. Novelas con un toque de modernidad, pero sin caer en el abismo de la mediocridad. Venezuela aún está en capacidad para superar con gran profesionalismo artístico la demanda de novelas extranjeras, sin desecharlas, pero sí opacándolas con nuestro gran talento.

El Conde de Montecristo siempre ha estado presente en cada nueva trama, en tiempos y circunstancias diferentes. Sus personajes han llorado, sufrido y vengado y ese es un componente que nos atrae, bien sea porque en la vida real no somos capaces de coordinar un desquite tan perfecto como el de las telenovelas, o porque no nos arriesgamos a disfrutar de un cambio externo como el de sus personajes.
Pero su alma ha estado ahí y estará para demostrarnos que vale la pena producir novelas venezolanas, porque con ese gran talento actoral, técnico y literario, se lograría hacer una novela impecable, hermosa y fuerte como lo era Adriana Rigores y su Conde de Montecristo interno.

viernes, 30 de abril de 2010

El verbo negro que sí vende



Desde la era del Cristianismo la brujería ha existido, practicada para atraer las fuerzas de noble de la naturaleza y considerada por las instituciones religiosas como una aberración que sólo atraía a las fuerzas del mal, es decir al demonio. Tanto brujas como brujos fueron cazados y ejecutados porque decían tener un contacto directo con Dios, ejemplo la insuperable Juana de Arco.

Tiempo después, la brujería, las brujas y todas sus leyendas se convirtieron en una gran atracción para muchos países, y Estados Unidos, país mercadotécnico por excelencia, le dio una fecha específica para ser celebrada por todo lo alto, lleno de dulces, caramelos, disfraces y mucha imaginación. En países de Latinoamérica como Colombia, México y Venezuela, la brujería un rumbo mucho más comercial, siendo explotado como el mercado de las artes ocultas mejor pagado ó como yo lo llamaría “El Verbo Negro del mercado”.

¿Que por qué verbo negro?, sencillamente porque es un verbo oculto, inexplicable, un lenguaje misterioso que busca exaltar el imaginario de una considerable población que quiere creer en una realidad de supuestos futuros inmediatos. Ciertamente el verbo negro es un verdadero arte de vender ideas, técnicas como la lectura de cartas, tabaco y santería, se han vuelto un pan de cada día, un estilo de vida poco inusual para aquellos que tratan de evadir una realidad que los inquieta.

Considero un poco grotesco la idea de convivir bajo rituales que aseguran un cambio de vida en las personas, que venden una idea preconcebida de una información estratégicamente divulgada por clientes que buscan un futuro incierto, claro entiendo que muchas de esas personas tratan de forjar sus propias creencias.

Pero de verdad, la brujería y sus ramas son un arte espectacular, un producto bien concebido por un mercado inteligente, una práctica que amerita un constante estudio sobre el comportamiento humano y su relación con la naturaleza, su entorno social y su propia mentalidad, un verdadero estudio de mercado.

Por un lado la lectura de cartas o Tarot vende un destino analizando el comportamiento de la gente, qué piensa y cómo piensa. La técnica del tabaco vende una probabilidad de vida empapada de dudas que buscan una solución por medios de baños azucarados y empalagosos. Y los caracoles vestidos de blanco venden una solución de vida que pone de excusa el maltrato hacia los animales, aunque para ellos sean símbolos de fertilidad y protección.

¿Entonces el mercado de la brujería vende? Ciertamente hay algo atractivo en ella que se convierte en una necesidad hasta para los menos creyentes. Los políticos – una gran parte – son los primeros en caer bajo la influencia de este verbo, tanto es así que hasta para uno de los presidentes más mediáticos de todos los tiempos, el uso de la brujería lo convence de ser una fuerza superior que logra desafiar las fuerzas de la naturaleza y hasta la del mismísimo Dios Todopoderoso.

Pero así como hay negros hay blancos, y la magia blanca también se vende en pequeñas pulseras, azabaches y medallones que nos protegen del ojo envenenado con que algunas personas nos miran. De esta manera, pienso que, la brujería sea blanca o negra es como una energía especial que logramos transmitir según nuestro estado emocional, no la usamos todo el tiempo, pero está oculta entre nuestros pensamientos, en las palabras que decimos, en la medida que seamos positivos o negativos con nosotros mismos.

Mientras que, la brujería nos sugestiona y cuestiona nuestras creencias a través de técnicas de interpretación que sólo nos muestra un imaginario recreado por nuestros sueños y ansiedades, convirtiéndose así en una realidad confusa, paralela a la que vivimos.

Si, definitivamente el verbo negro vende, y como sé que hay muchos sitios donde se puede comprar protecciones y baños empalagosos, ya salgo a comprar un velón para que este artículo no llegue a empavar este humilde blog.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ridiculizando la creatividad




Recuerdo que en clases de Mercadeo, la máxima era lograr que un producto o servicio se vendiera exitosamente. Recuerdo que siempre nos decían que las mejores herramientas para lograr dicho objetivo era la creatividad. En ese sentido es que hago énfasis pues debo decir que los argentinos y los norteamericanos, son verdaderamente brillantes a la hora de rodar una campaña publicitaria. No con esto quiero ignorar mi sangre venezolana, que por supuesto también se botan con esa creatividad y viveza criolla que tanto nos caracteriza.
En la música pasa lo mismo, vemos como año tras año, se va reforzando y recargando la creatividad, para lograr de manera vertiginosa, la popularidad de nuevos cantantes y compositores. Vemos como una Madonna con su gran intelecto, aplica las máximas de la Mercadotecnia cada vez que lanza un nuevo CD con inéditas canciones. Su empaque cambia radicalmente, y sus letras se van incorporando a ese look rebelde, glamoroso y funk que tantas veces logramos ver por televisión. Sus videos son de gran impacto, sin olvidar que a sus recién 51 años cumplidos aún luce espectacular. En cada video musical arriesga poses, escenarios e iluminación, capturando así la esencia de la canción. En definitiva, Madonna es la reina de la reinvención mercadotécnica.
Pero así como hay reinas del marketing, hay también bufones. Ciertamente hay quienes por bufonadas logran llamar la atención del espectador. Lo vemos en un Snoop Dog, Avril Lavigne y un Emimen, que siempre están dispuestos a ridiculizar la creación de un video musical sólo para ganar más popularidad y desde luego, millones. Pero para eso está ese grupo, como hay otro grupo que por querer reinventarse, logran desbaratar años de dedicación y buena música. Particularmente pienso que si uno canta en inglés, canta en inglés, y si canta en español, canta en español.
En ese afán por lograr acaparar toda la variopinta mirada del mundo, hay quienes como por ejemplo Ricky Martin logró penetrar en el “anglosajado mundo musical”, incluyendo temas totalmente en inglés como la afamada Living la vida Loca y Nobody wants to be lonely al lado de Christina Aguilera. Un caso particular y es en este punto donde se concentra este post, es el de Shakira, quien no recuerda a esta muchacha de abundante cabellera negra, una voz punzo-penetrante y unas letras que lograron cautivar a miles de oyentes. Claro todos la recuerdan, su música era inspiradora, en español, pero inspiradora, relajante y a la vez vibrante. Fue tanta la fama recibida, que de un momento a otro logró, al igual que Ricky Martin, incursionar en la música anglosajona. Todos quedamos estupefactos con el radical look que se enfundó en la chica de tono profundo, una melena chillante de amarillo, cual rapunzel y una música que mezcla cultura árabe y sonidos americanizados. Un nutrido grupo, supo aceptar a la curvilínea compositora. Como hay quienes hasta ahora no aceptan que la muchacha se haya mercadeado de esa manera, dejando atrás la música vivencial y reconfortante.
Hace poco logré captar algo así como una ridiculización del marketing, al ver un video de la mencionada chica, donde a mi parecer resulta más un video pornográfico que un video musical. Un vestuario que simula una brusca desnudez y un escenario que se asemeja a un hostal para revivir los placeres fetichistas. Insisto, no logro entender que pasó ahí, que inspiración hubo en tal producción de dicho video musical, en pocas palabras, que le paso a Shakira, algunos dicen que la joven intérprete saco su lado sexy que siempre quiso mostrar. Expertos señalan que se trata de un plan de marketing para impulsar el nuevo CD de la cantautora. Yo digo y me perdonan los fanáticos de la cantante, que una cosa es bufonear con algún tema y otra vulgarizar el arte de componer canciones y el arte de crear videos musicales.
Es ahí cuando me pregunto, tanto esfuerzo, constancia y dedicación hacia la música vale tanto como para desperdiciarlo en un video musical que sólo nos recuerda a una película porno de los años 80? Es tanta la fama a la que se quiere llegar que para eso se recurren a elementos vacíos como la provocación, el desnudo (aunque sea simulado) y el sexo? Lamentablemente es así, el sexo llama a la puerta de cualquier oportunidad de negocio que se venda como pan caliente. Hasta Madonna lo hizo en su oportunidad, pero a diferencia de Shakira, Madonna lo hizo con clase, sin verse vulgar y chabacano. Cómo se pierde una voz, que durante años logro emocionar a la audiencia, cómo se pierde una imagen que logró transmitir dulzura, para ahora despertar rechazo hacia la bella latina, porque es bella, pero que ha chocado con la inteligencia del espectador, creyendo que por querer soltar sus deseos reprimidos de convertirse en toda una LOBA AMERICANA, iba a conseguir la aprobación del mundo anglosajón.
Creo que Shakira puede dar más, puede aportar más talento y creatividad en su música sin ridiculizarse de tal manera, puede llegar a otros rincones sin ser mediocre, puede obtener más fama siendo inteligente y no vulgar. Sé que hay muchos allá afuera que quieren el éxito, entrar en las filas de un Top 10 de famosos canales como MTV y VH1, pero háganlo sin atropellar su identidad y sus raíces. Canten en español, los que hablan español, canten en inglés los que hablen inglés, pero nunca dejen de valorar su idioma para mercadearse por unos miles de dólares o por unas estatuillas de oro. Seamos únicos en lo que hagamos, en lo que ideamos y producimos. No dejemos que el agua oxigenada nos penetre en la sangre como le pasó a Shakira, no permitamos que la magia del marketing nos ponga en ridículo ante miles de espectadores, miren que ya por ahí se está escuchando una canción de Beyoncé en español.

sábado, 31 de octubre de 2009

Cómo conservar buenos amigos. Paso 1: Selección

Cuando hablamos, discutimos y luego reflexionamos sobre cierto problema que nos aqueja o nos hace daño, siempre sale el dicho que dice “uno nace solo y no acompañado”, y ciertamente es así, uno nace soliiito, desnudo y vulnerable. Ciertamente no nacemos ni aprendidos ni con futura carrera prometedora, ni con carro, ni cuenta bancaria, mucho menos nacemos con amigos que por precaución son escogidos a dedo por nuestros padres.
En esta parte de la escogencia de amigos, esa acción de socializar con gente de tu misma edad, es un paso muy importante para nuestra vida, créanlo o no, es un lazo que nunca se rompe, sólo va madurando y cambiando de piel con el pasar de los años. Cuando nací, crecí y cumplí los 10 años, fueron muchas escuelas por las que tuve que pasar debido al tipo de trabajo que desempeñaba mi papá.
Fueron tantos colegios y con ello tantas caras que aún recuerdo a pesar de los muchos años que han pasado hasta ahora. Pero bien, el punto es que el proceso de escoger amigos para mí es algo que se debe hacer cuidadosamente, así como se escogen unos buenos tomates para una suculenta salsa para pasta ó un buen aguacate para una rica guasacaca. Para mí la selección de los amigos tiene que estar totalmente relacionada a como pensamos y nos comportamos. No podemos ser unas personas de buenos principios y tener amigos que regularmente infringen las leyes y reglas de las buenas costumbres dentro de la sociedad. No es adecuado ser una persona sanamente normal y andar con un grupo de gente alcohólica que no saben medirse y ponen su suerte a la buena de Dios.
Fíjense, cuando por fin logré quedar estable en una escuela para estudiar el 3er grado (si tengo buena memoria) empezó una lucha interna por crear un grupo de amistades que tuvieran casi casi la misma percepción que yo, claro qué ser humano a la edad de 10 años va a saber lo que es percepción, pero bueno digamos que eso era lo que trataba de buscar en aquel momento, sólo que en resumidas cuentas era buscar relacionarme con gente, sólo eso. En mi cabeza surgía la pregunta: ¿a quienes seleccionaré como amigos para el resto del año escolar? Afortunadamente no pasaron ni tres días cuando ya tenía un grupito hasta ahora estable, 2 hermanos y el hijo de la Coordinadora de la Escuela.
Pasó el tiempo y milagrosamente aun estudiaba en el mismo colegio y con los mismos amigos, el mismo hijo de la Coordinadora y los mismos dos hermanos. Avanzando de grado, fueron uniéndose más gente al grupo, una muchacha linda e inteligentísima, un chamo de vida muy relajada y una maracucha algo obstinada. Todos estos personajes junto conmigo por supuesto, logramos una alianza sólida. Un grupo que supo distinguir sus límites, pero que recorrió media urbanización buscando diversión en la carretera de la juventud.
A pocos días de orgullosamente graduarnos de Bachilleres en Ciencia, surgieron algunos roces e incompatibilidad de caracteres, se fueron volteando muchas caras y tristemente el grupo de casi 7 años se desarmó por completo, logrando quedar la chica linda e inteligente, el famoso hijo de la famosa Coordinadora y este humilde servidor. Pienso que la separación no fue triste, simplemente tenía que suceder, simplemente era un ciclo que tenía que cerrarse para pasar a otro nivel, un nivel donde la rebeldía de la adolescencia nos golpea el pensamiento y nos hace ver la vida de otra manera, buscando así aceptación y liderazgo.
Cerrando este ciclo (ciclo sabroso y lleno de maravillosos recuerdos), la etapa universitaria es la que más relevancia tiene y la selección de nuevos amigos toma otro sentido, ya no es un grupo de amigos para ir y devorarse las calles y carreteras contando chistes malos y buenos, es un grupo para estudiar, planificar salidas nocturnas, para hacer confesiones, guardar secretos, dar consejos y dejarse aconsejar, grupos de amigos para juntos cruzar hacia una etapa adulta, llena de retos profesionales e importantes decisiones.
Cuando comenzó la etapa universitaria, mi miedo interno no fue el mismo miedo de cuando entre a la escuela. Ver a una estampida de estudiantes querer devorarse el mundo, con actitudes egocéntricas, agresivas y otras no tan agresivas, puso mi mente en blanco y de nuevo surgía en mi cabeza ¿a quiénes seleccionare para formar un grupo de amigos, si solo en mi salón hay más de 40 personas? Era evidente que tenía que ser cuidadoso y muy detallista, solo que por ser tan detallista que casi iba a cumplir mis 5 años de estudios universitarios sin amigo alguno.
A mi vida universitaria aparecieron cómicamente 2 personajes, una zapateadora de pequeñas medidas y una escandalosa de grandes proporciones. Por supuesto que ninguno de estos personajes lograron darme una buena impresión, más bien sentía gran repulsión por sus actitudes “rebeldes sin causa”. Hasta el sol de hoy, no recuerdo con exactitud en qué momento mi repulsión hacia estas chicas, se convirtió en una amistad que estar por cumplir 10 años. Fuera de la Universidad, otro personaje entro a mi grupo de amistades, una muchacha aguerrida y sin pelos en la lengua, capaz de transmitir desprecio y a la vez simpatía, por mi lado ganó la simpatía y curiosamente el haber estudiado juntos un año escolar cuando apenas teníamos 8 años.

Particularmente pienso que cuando se seleccionan amigos, se seleccionas diferentes modos de pensar y actuar. En mi búsqueda de buenos amigos, selecciono risas verdaderas, espontáneas, risas que se escuchan a metros de distancia, risas que curan el alma y risas que advierten una noche movida y rochelera. Selecciono el buen humor, ese atributo que nos permite, por fracciones de segundos y minutos, olvidarnos de los malos momentos. Definitivamente en mi grupo de amistades, el humor es un factor importantísimo, que de alguna manera ha sido como un lazo de unión que no se ha quebrantado durante casi 10 años. Por último, selecciono las ganas de gozar la vida, de parrandear las transitadas noches de Lechería y la glotonería de una buena conversación que nos consume la totalidad de la noche y la madrugada.
Sí, la selección de los amigos puede ser una cosa seria, es un proceso que afortunadamente no requiere de fórmulas matemáticas, pero sí de un poco de sabiduría culinaria, esa misma sabiduría que usan en mi casa para escoger los mejores ingredientes para la salsa de espagueti que tanto les gusta a mis mejores amigos
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Próximo Post: Manual para conservar buenas amistades
Paso 2: Empacado y etiquetado.


lunes, 26 de octubre de 2009

Inventario Físico = Inconformidad


Qué cosa tan seria somos los seres humanos, inconformes para todo tipo de situación. Si hace frío es porque te tiemblan las piernas, si hace calor es porque te derrites como el hielo. Si eres flaco es porque pareces un pitillo de malta, si eres gordo es porque ruedas en vez de caminar. Sí, somos inconformes, tanto que a veces dudamos de nuestros conocimientos y habilidades. Pero si lo miramos desde una perspectiva más amplia, diría que ser inconformes es totalmente valedero y que denota una gran preocupación por ser normalmente perfectos en un mundo totalmente desequilibrado.
Tan inconformes somos que de vez en cuando nos transformamos en un pequeño negocio del cual debemos realizar un inventario todos los días. Un inventario para la comida, para la ropa, para los amigos, para la salud (lo cual es sumamente importante) y hasta para la belleza externa. Fíjense, no todos los seres humanos somos iguales, hay quienes disfrutan de la maravilla de la genética, como hay gran parte que tiene que luchar por mantener una –digamos – esbelta figura. Tanto las mujeres como los hombres se vuelven inconformes, muy particularmente por su figura, ese deseo por tener un cuerpo a lo David Beckham (por los hombres) y a lo Britney Spears (por las mujeres), pone nuestro cerebro a funcionar de manera desquiciada, a tal grado de mandarnos órdenes de optar por todo tipo de dietas estrictas, rigurosos ejercicios y miles de cirugías.
Hace como 2 meses estuve en un tratamiento para bajar de peso, de los cuales bajé como unos 10 kilos, “woow” suena bien verdad, pero resulta que según los cálculos de masa corporal, logaritmos de grasa acumulada y raíz cuadrada de estatura, debo bajar 12 kilos más. DOCE KILOS MÁS, ven que hasta en eso se es inconforme. Pero bueno igual estoy siguiendo las respectivas instrucciones para seguir bajando hasta llegar a los famosos 12 kilos. Entre una buena y sana alimentación, combinada con una rutina de ejercicios, diría que en 2 meses más, estaré como dicen por ahí “papito mi rey”.

El gimnasio pues ahí lo estoy llevando, ustedes saben, primero los ejercicios cardiovasculares y luego el itinerario de las pesas para cada músculo. Imagínense ustedes, tener que trabajar músculo por músculo, definir cada pieza de tu cuerpo, eso realmente agota, pero imagino lo guapetón que quedaría de aquí a esos dos largos meses. Por ahora me concentro en las máquinas de “cardio” que según los expertos harán que baje rápidamente de peso.
Un día en el gimnasio, resteándome con las máquinas de “cardio”, otros individuos involucrados en el proceso de quemar calorías y aumentar masa corporal, hablaban sobre lo buenísima que estaba la novia del instructor de dicho gimnasio. Rápidamente caí en shock cuando escucho decir de boca de unos de los muchachos que ahí ejercitaba, que ciertamente la novia está buenísima, buenota y mamacita, pero ¿no vieron el cuerpo del instructor, lo marcado que está?, ¿le vieron la espalda y las piernas como las tiene formada?” Casi casi me quiero poner como él”.

De repente pensé, ¿soy yo, o es que de verdad el muchacho le hizo un escaneo completico al instructor?, y donde queda aquello de la masculinidad, será que este muchacho es del otro lado, sin ánimos de ser homofóbico, pero es que dejó tal reacción que seguidamente empecé a analizar la situación y me encontré que los hombres no sólo bucean a las mujeres sino a otros hombres también, ¿por qué?, porque sencillamente la inconformidad nos hace reaccionar de manera competitiva, y más aún cuando vemos a uno de nuestro género con tremendo hembrón.
Siempre estamos buscando la manera de perfeccionar nuestra propias condiciones, en este caso, buscar el cuerpo ideal, hace que entre hombres haya una competencia de cuerpos, si uno tiene la espalda como una lancha, yo la tengo que tener como un ferry, si el de al lado tiene el estómago lleno de cuadritos, yo tengo que tener un juego completo de dominó. Yo por ahora estoy tranquilito haciendo “cardio” en caminadoras, bicicletas y escaladoras.
Sí, ciertamente la inconformidad, hace que entre hombre se buceen, suena mal, pero la realidad es esa, siempre estamos buscando superar y desafiar nuestra propia genética con la de la otra persona. La reacción de este muchacho por la definida contextura del instructor, lo marcó de tal manera que ahora en vez de ir 2 veces a la semana, va todos los días a trabajar hombros, espalda y pecho. Prácticamente parece un robot computarizado, 5 repeticiones para espalda, 10 para hombros y 10 para pecho. Claro no se puede negar que su gran esfuerzo le ha valido cierta popularidad entre las chicas que también ejercitan en el gimnasio. Sigo de lo más normal en mi caminadora.
Pero como no imaginar encontrarnos con una Megan Fox caminando por la carretera y que nos aniquile con su devorador cuerpo ó soñemos que una Norkys Batista nos está abrazando con sus perfectas y poderosas razones hasta quedar inconsciente en su regazo. Imaginar estar con alguna de estas hermosas damas, nos vuelve inconformes con nuestro cuerpo y trabajarlo sería la manera perfecta de responder a nuestra demanda física para luego salir en la cacería segura de damiselas en peligro.
Y yo por los momentos sigo y sigo en la caminadora, en la bicicleta y en la escaladora, quemando no sé cuantas calorías por minuto, total, no me afecta tanto el tener un cuerpo perfecto, minado de músculos tonificados, eso sí, siempre cargo conmigo el modelo perfecto de inventario físico: 5 repeticiones de espalda, 5 de hombros, 5 de pecho y 50 de cepillado para ver si logro que me salga un poco de cabello en mi desafortunada calva.